SENSUALIDAD

¿Qué es la SENSUALIDAD?

Es la facultad que posee el ser humano, en mayor o menor grado de emanar estímulos capaces de excitar o deleitar los placeres de los sentidos (vista, gusto, tacto, olfato y oído e incluso espiritualidad), a quienes son receptivos a sus señales. La sensualidad lejos de ser un instinto, es algo que se aprende.

La sensualidad que en parte se desprende del grado de hedonismo (PLACER) de la persona, es una de las polaridades de la personalidad humana que solemos hallar con bastante frecuencia tanto en escrituras como en dibujos.

SIGMUND FREUD planteaba que la vida psíquica humana se rige por dos grandes principios: el Principio de placer y el Principio de la Realidad, regulados a la vez por un tercer principio como moderador de ambos: el Principio de constancia.

El Principio de Placer es el que orienta la búsqueda del hombre a encontrar en todo (su hacer, su sentir, su necesitar) el placer, la satisfacción completa, recaiga esto en las relaciones con el otro, con sus cosas, con situaciones etc. Es decir el mundo de los objetos. Este principio es normal y natural en la vida humana en sus primeros tramos, así vemos en los niños la tendencia a expulsar, rechazar todo lo que no le agrade o no sea de su placer.

El Principio de Realidad comienza a desarrollarse progresivamente a la par del Principio de Placer, salvo por el hecho que en un principio no es muy tenido en cuenta por el niño. Así la realidad ambiental en todos sus aspectos frustra o no permite siempre la satisfacción de todos los deseos del individuo. Este principio implica entonces la regulación, limitación y en casos más extremos la prohibición o no realización del principio de placer vinculado a algún deseo de individuo.

El principio de constancia es la posibilidad del Yo del sujeto de regular como si fuera una balanza los requerimientos de ambos principios.

Algunas personas suelen atribuirle la sensualidad a la mujer, Pero la verdad es que, tanto mujeres como hombres pueden explotar su sensualidad. Lo ideal es que el hombre comprenda que ser sensual no implica afeminamiento. Si bien la sensualidad femenina es más delicada, evidente y aceptada socialmente, el hombre posee su propia forma de expresarla: ser viril, galante, caballeroso y educado son algunas de las características que todo hombre sensual debe poseer.

Para Epicuro de Samos la presencia del placer es sinónimo de ausencia de dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc.

El proceso de eliminar estos problemas ciertamente conlleva placeres sensuales, Epicuro de Samos una vez escribió: "Yo no sé cómo puedo concebir lo bueno, si elimino los placeres del gusto, y elimino los placeres del amor, y elimino los placeres del oído, y elimino las emociones placenteras causadas por la visión de una hermosa forma". Y agrega “Sin embargo, por más estimulante que sea este proceso, se trata sólo de un medio para perseguir un fin: la satisfacción". Considerar esta persecución como un fin en sí mismo, por contraste, inevitablemente nos conduciría a las ansiedades de la adicción.

Esta última frase es el núcleo que subyace en muchas de las patologías actuales, a las que se las denomina Patologías de la autodestrucción tales como las adicciones a drogas, alcohol, Sexo, las alimentarias como la bulimia, la obesidad ... en estas la búsqueda de un placer sin límites termina dañando al sujeto hasta hacerle perder su autonomía funcional, aquí en relación a lo que hemos comentado en párrafos anteriores estaría fallando la autorregulación del principio de realidad, por lo que no hay un adecuado equilibrio o constancia entre ambos polos .

"Ningún placer es algo malo en sí", Epicuro continua diciéndonos en sus Doctrinas Principales, "pero los medios que producen algunos placeres conllevan alteraciones que muchas veces son mayores que los mismos placeres".

Cuanto más es el apego al placer más conflictos habrá en aceptar los límites naturales al mismo. Ya que muchas veces la búsqueda incesante del propio placer y beneficio personal trae aparejado una pérdida de sensibilidad o empatía a las necesidades del otro, y por ende dificultades de adaptación y convivencia.

Así una persona hedonista tiene una personalidad que se caracteriza por que tiende a buscar todo el tiempo sensaciones agradables, placenteras, evitando lo desagradable. Por ello generalmente se trata de personas muy inmaduras emocionalmente ya que se comportan como niños que suelen actuar así pero justificados por la inmadurez evolutiva en la que se encuentran.

En general las personas que poseen un fuerte potencial sexual tienen una sensualidad muy acusada, si bien, en muchos casos ellos mismos no se dan cuenta, el magnetismo personal que se desprende de estas personas es muy envolvente y al entrar en contacto con ellas puede sentirse absorbido o acosado.

La sensualidad que se irradia proviene de dos fuentes diferentes; una se encuentra en el interior y la segunda en el exterior.

SENSUALIDAD INTERNA

Su poder sensual interior proviene de sus pensamientos, de su energía sexual, de sus sentimientos y de su magnetismo personal, en una palabra, de su personalidad.

  • LOS PENSAMIENTOS: Los pensamientos reflejan y producen en los demás el efecto que queramos darle. Así, un pensamiento sensual es un pensamiento positivo que ilumina, es una actitud o un deseo que tiene la fuerza de atraer la gente. También es obvio que para recibir es necesario primero dar, aunque muchas personas desean recibir antes que dar. Con estos conceptos en su mente le será mucho más fácil conseguir que sus pensamientos sean más sensuales.
  • LOS SENTIMIENTOS: El ser humano no es un ser lógico, es un ser emocional y normalmente son las emociones las que lo hacen reaccionar y avanzar. La persona sensual que llegará a ser, actuará sobre las emociones de aquellos que le salgan a su paso. Puesto que usted hablará a alguien actuando sobre sus emociones, automáticamente será capaz de provocar en ella emociones y sentimientos. Así, cuando esté enamorado, será sensual. Cada gesto, cada caricia, cada conducta que lleve a cabo contendrá una carga de sensualidad tan grande que rendirá su pareja a sus pies. En conclusión, si desea parecer muy sensual y no está enamorado haga como si lo estuviera y los resultados serán favorables.
  • SU ENERGIA SEXUAL: Las personas que tienen una energía sexual fuerte son generalmente más sensuales que el resto. Habrá notado que cuando está excitado sexualmente, siente una energía muy intensa, convirtiéndose en objetivo prioritario y exclusivo el satisfacer su deseo sexual. En ese momento, si tiene la posibilidad de seducir, seguramente su sensualidad será mucho mayor que en una situación normal. Vemos pues que la sensualidad es una energía muy intensa y que se puede transmitir entre las personas. Por ello si aprendemos a potenciar nuestra energía sensual podremos aumentar nuestra capacidad de seducción.
  • EL MAGNETISMO PERSONAL: Una persona sensual posee un fuerte magnetismo personal, un magnetismo seductor. Sólo las personas que son capaces de potenciar al máximo su sensualidad podrán gozar de una capacidad de seducción envidiable.

SENSUALIDAD EXTERNA

Por otro lado, el poder sensual exterior proviene de su manera de ser, de vestir, de sus actitudes, de su manera de hablar, de su manera de mirar.

Vamos a describir detenidamente las cualidades del poder sensual exterior para saber cómo usarlos y así convertirnos en unas personas irresistiblemente sensuales.

  • SU MANERA DE SER: Su manera de ser denota quien es realmente y el entorno del que proviene. Según sea ésta, provocará envidia o pena. En general, lo que aparentamos es un fiel reflejo de nuestro interior. Suele ser muy difícil aparentar lo que no se es. No se deje llevar por las apariencias y recuerde que si decide construir una personalidad para agradar a los demás, ésta podrá venirse en un castillo de naipes, al primer contratiempo se irá al piso. Intente encontrar la persona que hay dentro de usted. Aprenda a conocerse y conseguir la confianza en sí mismo, una alta autoestima le convertirá en una persona envidiada y querida por todos.
  • SU FORMA DE VESTIR: Dicen que el hábito no hace al monje, pero la realidad de nuestros días demuestra claramente lo contrario: usted está siendo juzgado constantemente. Por eso, su manera de vestir será una de las tarjetas de presentación que le clasificará ante los ojos de los demás. Haga la prueba y se asombrará. Normalmente las personas se visten de acuerdo con el modo en el que se desenvuelven.
  • SU MANERA DE HABLAR: "Por la boca muere el pez". Estamos seguros de que no le gustaría hacer lo mismo. Siempre debe procurar hablar despacio y vocalizando. Si habla demasiado deprisa y se come las palabras provocará tensión en los demás y le evitarán. Un buen sistema para moldear su voz y conseguir que sea más sensual, es ensayando con una grabadora. Intente grabar un texto romántico o una declaración de amor y escúchela varias veces; verá cómo cada vez encuentra defectos y detalles que cambiar.
  • SU FORMA DE MIRAR: Los ojos son el reflejo del alma. Sus ojos muestran su estado anímico: la tristeza, la alegría, la felicidad, el deseo, etc. ¿Hay algo más sensual que la mirada de un hombre y una mujer enamorados? ¿Hay algo más sensual que una intensa mirada de deseo? Vale la pena pues, poseer una mirada intensa y que refleje nuestro deseo y sensualidad. Para ello practique delante de un espejo e intente mostrar amor, ternura, pasión y deseo. Sólo un poco de tiempo bastará para ver resultados sorprendentes.
  • SU FORMA DE MOVERSE: Si camina como un pobre infeliz, seguramente inspirará lástima o pena. Si sus gestos son bruscos y secos, seguramente inspirar más miedo que amor. Estos simples ejemplos bastan para demostrar la importancia que tiene la forma de caminar y de moverse. Poco importa lo que diga y como lo diga, si la gesticulación o el ademán empleado no es el adecuado. No olvide que su imagen exterior es lo primero que se ve y es muy importante que los demás se interesen, que sientan curiosidad por usted. Por ello evite los extremos, hágase notar pero sin necesidad de llamar la atención; deje que los demás tengan curiosidad por conocerlo. Ésta es la regla de oro: SUSUSCITE LA CURIOSIDAD DE LOS DEMÁS.

Normalmente se posee uno u otro de esos poderes sensuales (INTERNO O EXTERNO), pero rara vez ambos. La persona que sabe desarrollar tanto la forma externa como la interna de su sensualidad llegará a magnetizar a los demás.

Erik Anderson, Sergio Sotomayor Prat, http://graffiti.com.co, Centro De Formación En Técnicas De Evaluación Psicológica

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