Homosexuales Discapacitados, Doblemente Discriminados

Hace falta una revolución para acabar con la exclusión

“Raquel Bessudo”

Atrapados en un laberinto de barreras físicas y mentales, ignorados y estigmatizados socialmente, desde una silla de ruedas, desde el silencio de la sordera o desde cualquier otra dificultad física, las personas con discapacidad hombres y mujeres luchan por derribar las numerosas barreras que se elevan a su alrededor y demostrar que no son personas disfuncionales, sino ciudadanos diferentes con las mismas necesidades e inquietudes que las personas no discapacitadas.


Más que rechazada, la faceta sexual de las personas con discapacidad ha sido ignorada, debido a que durante mucho tiempo se les ha considerado como seres asexuados, la aceptación y el desarrollo de la sexualidad, en especial de la homosexualidad, resulta mucho más complejo para las personas con discapacidad.


“La primera palabra que mi madre me comentó cuando

estaba llorando en casa, tras comentarles que yo era gay,

mi madre me dijo: Alberto, ¿y ahora qué? ¿y ahora la gente

del pueblo qué dirán?”. Albert Carod, discapacitado


Muchos miembros de las comunidades gay y lesbiana se enfrentan a una discriminación por partida doble debido a que pueden ser miembros de otros grupos también discriminados. Por ejemplo: discapacitados, pueblos indígenas, gentes de diferentes comunidades étnicas… En general, la mujer es objeto de discriminación, por lo tanto las mujeres lesbianas sufren una doble o triple discriminación.


“Con mis amigos, rechazo no hubo, pero si muchos abandonos.

De hecho, las amistades que conservo, de antes del

accidente te puedo decir que son un par de ellas. Siempre

me he creído una persona bastante comunicativa y fácil a la

hora de hacer amigos pero igual, a la hora de retenerlos no

tanto, pero en este caso contaba con mucho antes de, pero

después del accidente… tuve que volver a hacer nuevos

amigos, y al día de hoy tengo amigos y compañeros excelentes”.

Toni Martín, discapacitado físico.


Al contrario de lo que muchos puedan pensar, enfrentarse a problemas físicos no implica de ninguna manera una sexualidad mermada. Incluso en aquellos casos en que los órganos genitales se encuentran afectados, el sexo también se manifiesta sin perder un ápice de intensidad.


Las personas con discapacidad, tradicionalmente, han sido aisladas y segregadas en algunas áreas críticas como por ejemplo la educación, la formación, el empleo, la vivienda, el acceso a los establecimientos abiertos al público, la protección social, el transporte, las comunicaciones, las actividades de ocio, los servicios sanitarios, el acceso a los servicios públicos y los medios de comunicación social.


Entrar en un cine, en una cafetería, bares de “ambiente” o discotecas puede llegar a ser una misión imposible y es que nadie se plantea, ni remotamente, que algunas personas pueden tener problemas por ejemplo, para subir escaleras. Por eso las barreras mentales se convierten en físicas y las físicas en mentales, de manera que a las personas con discapacidad se les restringen derechos tan fundamentales como el derecho a un trabajo digno.


En la normalización de las personas con discapacidad, el acceso a la cultura y al ocio resultan fundamentales, el fomento de estas actividades, en una sociedad avanzada como pretende ser la nuestra, cada vez cobran más importancia y, por ello, la plena normalización pasa necesariamente por su accesibilidad para hacerlas asequibles a todos los ciudadanos. La cultura, tanto desde la perspectiva de la creación artística, como desde la del disfrute de las obras realizadas por otros, debería resultar accesible a todas aquellas personas con discapacidad que pretendan desarrollar sus capacidades y sus aficiones. El turismo, el deporte de base, el ocio en su globalidad, han de ser alternativas al alcance de las personas con discapacidad.


“La discapacidad está mal vista porque no vende. Parece

como si la persona discapacitada ni comprara ropa, ni comprara

alimentación ni bebiera…, no vende. Pero no vende

¿a quién? Pues a mí sí me venden. Soy una persona que va

en silla de ruedas, pero me interesan todas las cosas”. Toni

Martín, discapacitado físico.


La mayoría de las discapacidades producen limitaciones o incompetencias sensoriales, pero, ¿por qué asimilamos limitaciones físicas o sensoriales con limitaciones o impedimentos de ámbito sentimental? Muchas personas con discapacidad se sienten heridas y dolidas a causa de la forma en la que los no discapacitados hablan de ellos, tanto el posible tratamiento despectivo hacia sus discapacidades como en el exacerbado proteccionismo que se les aplica, por lo que, en el plano sexual, a veces pueden alcanzar falsas esperanzas y expectativas: ¿ Voy a gustar a los demás? ¿Soy deseable a pesar de mi discapacidad, de mi silla, de mi falta de visión, etc.? ¿Podré satisfacer al otro? ¿Estaré a la altura de lo que se espera de mí, de un hombre o de una mujer? Pero el mero hecho de superar la fase del cuestionamiento de las situaciones y pasar a la acción provoca temores que pueden llegar a ser enfermizos : temor al rechazo, que el otro no busque como el discapacitado lo busca, que no le deseen como los demás desean; que encuentren feos sus cuerpos. Se teme por el abandono. Hay temor por ilusionarse y que sólo sea un rasgo más de la mirada lastimera con la que se mira al discapacitado y, temer ilusionarse y que se les deje.


“Odio ser gay, por una parte odio por cómo me tratan los

demás, me tratan muy mal. Los gays, por eso odio ser gay,

son muy superficiales. La primera vez que fui a un sitio de

ambiente que tenía 19 años, fue cuando dije, ¡ya!, estaba

cagadito de miedo. Porque me lo habían pintado de una

manera sórdida… entre que tu vida cambia, ves eso, y te

miran con cara rara…; no me he sentido observado en ninguna

parte excepto en una fiesta gay. Se supone que un colectivo

minoritario y abierto resulta que es más cerrado, más… les

da miedo todo. (..) Por lo menos no tener el único modelo

que tienen, porque cuando no es musculitos es con dinero ,

cuando no es con dinero, es “fashion”… eso no es normal.

Ligar no creo que ligara, pero ni siquiera podría conocer a

gente porque todos son inaccesibles. (..) Yo no pego en ningún

ambiente: soy demasiado afeminado para ser oso, un

gordo para ser de gimnasio, entonces no pego en ninguna

parte, a veces es desesperante, otras veces no depende del

estado de ánimo de uno”. Felipe Carrera, discapacitado.


Una discapacidad física, puede situar al hombre ante la imposibilidad de ejercer de forma adecuada la expectativa asociada al sexo. Dado que la realidad más inmediata le impone unas limitaciones para desarrollar de forma adecuada su propia realidad de hombre. Es además ahora, en la etapa adulta, cuando más se re q u i e re esta re creación de la figura del macho y será, por tanto, ahora cuando más se eche en falta su posibilidad.


La discapacidad física no invalida al hombre como hombre o como mujer: ni elimina la capacidad de desear ni de ser deseable; no anula la capacidad de conocer a alguien y de convivir y de compartir; no borra la capacidad de proporcionar y sentir placer.


“ Yo siempre digo que a raíz del accidente, dejé de pensar

con el pito y pienso más con la cabeza y con el corazón.

Antes, cuando tenía una calentura, en la entre pierna se

ponía, y rápidamente me la quitaba. Ahora, como la parte

de abajo no funciona, cuando alguien me toca el corazón

soy el tipo más contento del mundo entero, el más feliz”.

Toni Martín, lesionado medular.


“En el colectivo gay, se le da demasiada importancia al pene, por lo tanto, si esa motivación falta o está mermada , algunos se plantean ¿y ahora qué? Pues por fortuna, después de ese largo proceso, te hace ver que el cuerpo no es un gran pene sino que hay otras muchísimas cosas que a través de caricias u otros actos llegas a tener otro placer.

mucho mayor que el que antes podías haber tenido. Todas las sensaciones que interiormente podías recibir en el pene, dependiendo del grado de la lesión, ahora se acumulan en algunos lugares determinados y ello provoca que la persona discapacitada sienta el placer que tú dices: ¡pero cómo por tocarme aquí, o por hacerme esto me pongo así, no! El problema es que, cuando estás con otra persona si esto no se los has comunicado o no se los has dicho, la dejas un poco desorientada porque piensa que, cómo puede ser que disfrutes tanto y no te estoy tocando donde normalmente se produce ese placer”. Toni Martín, lesionado medular.


En las entrevistas realizadas a homosexuales y lesbianas discapacitados, en su totalidad critican duramente al colectivo por la excesiva preocupación por el escaparate del cuerpo:


“La perfección corporal se convierte en un objeto de contemplación que

suscita admiración y/o deseo, al tiempo que refleja una visión de la realidad

en la que el cuerpo es algo más que un azaroso ensamblaje de formas,

para convertirlo en el símbolo de la metáfora mediante el cual

entender o expresar la propia identidad, es decir, cómo somos o cómo

queremos ser vistos”


Es una exclusión más dentro del propio colectivo. La Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales, Beatriz Gimeno dice:


“En la comunidad gay hay que empezar a visualizar otro

tipo de gays y de lesbianas, otro tipo de personas que no

sean los estereotipos que se están visibilizando y que parece

que son la única imagen visible de los homosexuales y

por tanto habría que visualizar a otro tipo de homosexuales.

Es bueno visualizar a otro tipo de homosexuales y empezar

a luchar a que dentro de los propios espacios homosexuales

no haya discriminación”.

La sociedad que tenemos que crear


Si las personas “normales” tienen sueños, y sus metas son difíciles de conseguir por el mero hecho de competir con las demás personas, no es lícito que las metas de los gays discapacitados o discapacitados homosexuales, tengan que ser inalcanzables, imposibles, remotas o quiméricas por el hecho de ser distintos.

“La vida es puro teatro y cada día tengo que actuar mucho, y con la silla

mucho más y con la homosexualidad mucho más. Tienes…,a veces…, no digo mentir, pero si comportarte de un modo que no es el que corresponde contigo, tienes que interpretar ese papel si quieres conseguir algo”. Toni Martín

Está claro que, lo primero aunque a algunos se les olvide, somos personas, con nuestros sentimientos, con nuestras rarezas, con nuestros cuerpos, con nuestras taras o manías, con nuestros sentimientos y fobias, con nuestras frustraciones y alegrías. Y como tal, como personas, es un error inexcusable vivir en las diferencias.

“Si tuvieran que sufrir los dolores que yo pasé en el hospital.

Todos nos quejamos de nuestros pequeños problemas. Pero

cuando te pasa algo así, te planteas: ¡¡cómo valoro el pajarito

que está montado ahí, en el árbol o el día tan estupendo

que hace y el poder salir, el poder entrar…, porque

sabes que, a pesar de la discapacidad, hay otros que están peor que

tú, con lo cual yo, porque tengo una silla de ruedas y otros ,

aún no teniéndola, no pueden disfrutar lo que yo”. Toni Martín.

“Miremos primero a la persona y dejemos para después los

calificativos. Lo que merece la pena es vivir, aún con las

limitaciones que todos tenemos”

  • Re-inventarseLa doble exclusión: vivir siendo homosexual y discapacitado, JESÚS GONZÁLEZ.
  • El Sexo de los Ángeles: por Frank Toro

1 comentario:

Ulises dijo...

Cuando pasas "al otro lado" de ser alguien supuestamente "normal" a vivir esta experiencia de ser doblemente discriminado, te das cuenta de lo "discapacitado" que ya se es siendo supuestamente normal, aprendes a vivir realmente, a abrir un paréntesis en el tiempo y saborear los momentos y detalles y agradecer poder experimentar muchas cosas.
Muchas felicidades por el post muy bueno como bien dices si uno no hace expresión de las necesidades y sentimientos los demás no podrán saberlo jamás.

Un gran abrazo y un beso!